
Una estación de esquí de New Hampshire, Estados Unidos, está apostando fuerte por la tecnología para destacar en un mercado dominado por grandes competidores. Consciente de la dificultad de competir en tamaño y recursos, esta estación ha decidido invertir en innovación para ofrecer una experiencia superior a sus visitantes.
La estrategia tecnológica abarca diversas áreas, desde la mejora de la infraestructura hasta la implementación de soluciones digitales. Se espera que se invierta en sistemas de nieve artificial más eficientes, remontes de última generación y otras mejoras que optimicen las operaciones en la montaña.
Además, la estación busca mejorar la experiencia del cliente a través de la tecnología. Esto podría incluir el desarrollo de aplicaciones móviles con información en tiempo real sobre las pistas y condiciones climáticas, sistemas de reserva y compra de pases online más intuitivos, y otras herramientas digitales que permitan personalizar la visita y fidelizar a los usuarios. Esta apuesta por la tecnología podría ser un modelo para otras estaciones de esquí de menor tamaño que buscan competir eficazmente en la industria.