
Antes de escribir una sola palabra, pregúntate: ¿a qué tipo de puesto aspiro? Define tu perfil profesional y adáptalo a cada vacante. El currículum efectivo no es uno genérico, sino uno que responde a las necesidades del reclutador y deja claro el valor que puedes aportar.
Información clara y visualmente atractiva
Usa un diseño limpio y profesional, con secciones bien delimitadas: datos personales, perfil, experiencia, formación y habilidades. Evita bloques de texto largos y prioriza resultados concretos (ej. “aumenté ventas en 25%” en lugar de “me encargaba de ventas”). Añade logros relevantes, no solo funciones.
Palabras clave y adaptabilidad
Muchos currículums son filtrados por sistemas automáticos (ATS). Por eso, incluye palabras clave de la oferta laboral. Si dominas herramientas específicas o idiomas, destácalo. Además, crea una versión en PDF y otra editable. Tener tu información lista y adaptable te da ventaja ante procesos rápidos o imprevistos.
Revisión final y toque personal
Pide a alguien más que lea tu CV antes de enviarlo. Errores gramaticales o de formato pueden costarte entrevistas. Incluir una carta de presentación breve, con tono profesional pero cercano, puede marcar la diferencia. Tu currículum es tu carta de presentación: que hable por ti con claridad y seguridad.