
Dow Chemical, una de las mayores empresas químicas del mundo, está evaluando una propuesta innovadora para alimentar su enorme complejo de fabricación en Texas: la construcción de nuevos reactores nucleares. Esta posible decisión representa un cambio significativo respecto a su dependencia actual del gas natural y podría marcar un precedente en la industria.
La motivación detrás de esta iniciativa parece estar impulsada por dos factores principales. En primer lugar, la creciente presión para reducir las emisiones de carbono y alcanzar objetivos de sostenibilidad está llevando a las empresas a explorar alternativas energéticas más limpias. En segundo lugar, la volatilidad de los precios del gas natural ha generado la necesidad de buscar fuentes de energía más estables y predecibles a largo plazo. La energía nuclear, aunque con una inversión inicial considerable, podría ofrecer a Dow una mayor independencia energética y costos operativos más controlables.
Si Dow finalmente decide seguir adelante con este proyecto, podría convertirse en un ejemplo para otras empresas del sector químico y de otras industrias que buscan reducir su huella de carbono y asegurar un suministro energético confiable. Sin embargo, la viabilidad económica, la obtención de permisos regulatorios y la aceptación pública serán elementos cruciales para determinar el éxito de esta ambiciosa iniciativa.